Si
los habitantes de Xalapa no queremos pagar el incalculable costo de un infarto colectivo,
de la economía local, vida laboral, dinámica de los tres poderes del Estado, de
la actividad académica y cultural, los
servicios de salud, de protección civil, de seguridad o de emergencias, no debemos permitir que la capital de los veracruzanos continúe
padeciendo el caos y la atrofia de su “sistema circulatorio”, de movilidad de personas, productos y
servicios (transporte, calles, avenidas, puentes, banquetas, estacionamientos
públicos, señalización, etc.)
El tema, obligadamente lo he tenido presente
en mis sondeos de opiniòn siendo las respuestas de más alta frecuencia, aquellas
que relacionan el congestionamiento y el caos, con la flata de autoridad y/o corrupción.
La
anterior percepción no se limita a los habitantes de Xalapa sino tambièn de la
región y de todo el estado. Tómese en cuenta
que además de sus habitantes, diariamente acuden al centro miles de personas
de todos los municipios cercanos y lejanos con el fin de realizar alguna
actividad particular o trámite en
dependencias o instituciones educativas.
Los alcances
en la formaciòn de opiniòn y actitudes hacia la autoridad gubernamental y
lo que la represente, convirtieron el
problema en un asunto polìtico y no solo de vialidad. Ahora se puede decir lo
que se quiera, menos que no se está
actuando con planeación inteligente de medidas y acciones de corto, mediano y
largo plazo.
Otro
grupo de respuestas me indica que fue bien recibido y se albergan muchas esperanzas en el Plan
Movilidad Integral 360 presentado recientemente por el Gobernador Javier
Duarte y la alcaldesa de Xalapa, Elizabeth Morales.
Ahora
solo falta esperar que su ejecución sea un realista cocerse a fuego lento con
altas y bajas pero con logros tangibles que le cierren el paso a los vendedores
o compradores de imagen para egos que lo vuelven politiqueria de temporada, en
lugar de factor de aliento, reconocimiento y ampliación de la corresposabilidad
ciudadana.
Con
relación al carácter incluyente del Plan y el exhorto explícito de las
autoridades para que todos colaboremos,
el autor de esta columna trata de practicar lo que predica y desde hace un año es voluntario del no circula de su vehículo particular
además de que en varios artículos he formulado propuestas al respecto.
Gracias
a mi condición de peatón, cotidianamente, tengo la oportunidad de bajar el
colesterol caminando, disfrutar lo disfrutable de la ciudad, realizar sondeos
de opinión en paradas o entrevistar a conductores particulares, de taxi y
pasajeros con quienes comparto con frecuencia este servicio.
Puedo demostrar que es mucho más costoso
acudir al centro de Xalapa en vehículo particular que en taxi y, por mi adicción a la tecleada, siempre dispongo de información ciudadana de primera mano – de todo género y todos los
días- a través de esos “radares sociales”
que son los mismos ciudadanos en las calles y los conductores de taxi. Cuando
me lo permiten, grabo información, opiniones,
ideas o críticas que me comparten los ocasionales acompañantes.
Hoy,
por ejemplo, el conductor del taxi, habiéndolo enterado de que le hago a la tecla, se soltó en
opiniones y me pidió que las publicara, no sin antes preguntarme en dónde lo
haría.
Lo
primero que dijo fue que observara la evidencia de los privilegiados estacionados
en una de las calles que la alcaldesa anunció que habría "cero tolerancia".
Estaban
estacionados el camión de la limpia pública que recoge la basura de ciertos
comercios importantes y añadió, “mire nosotros tenemos que sacar la basura el día y la hora que nos dicen por la campana
mientras a estos señores, la autoridad los atiende a la hora que se les pega la
gana hacerlo en sus negocios”. Mi entrevistado me dio nombres de comercios de
la calle Lucio que no publico para que no digan que lleva grilla. El camión del
gas, el de los refrescos, de la cerveza, de reparto de pan, enceres domésticos,
y, lo más grotesco y espectacular, la descarga de reses en canal y víceras al
mercado de Jáuregui. etc.
Lo peor
de todo es que esto lo hacen a tan solo unos metros de los agentes de tránsito
o de la policía vial.
¿En qué
quedamos? ¿Fue de verdad la invitación a colaborar o fue puro rollo? ¿Es verdad
la intención ciudadana de ayudar en el
éxito de las medidas del Plan?
Siendo
ese Plan un esfuerzo tan complejo que nos involucra a todos, su realización y
difusión no debe quedarse a la antigüita, cuando el paternalsita gobernante,
con lujo de detalles daba a conocer en
actitud redentora las medidas y acciones que correrían a su cargo, obviamente
también los méritos, mientras al sujeto ciudadano solo se le destinaban vagos
exhortos.
En la
actualidad todos los gobernantes admiten que la seguridad, la movilidad, la
salud y prácticamente todas las políticas públicas exigen de la colaboración
ciudadana. El problema es que no todos creen lo que dicen pensar por lo que la
mayoría de las veces esto se queda en discurso o en eventos y simulación.
Al Plan
de movilidad le hace falta precisar y comunicar en forma específica y
permanente las actitudes y comportamientos que se requieren de ciudadanos,
núcleos y sectores la población e informarles también de los premios,
reconocimientos, consecuencias o las sanciones que procedan si se alcanza o no
la colaboración ciudadana.
Hay que
hacerle ver al ciudadano que sólo con su cooperación habrá éxito total. Sin
información de calidad, tampoco hay participación ciudadana de calidad. Una
gobernabilidad que con autoridad persuade, escucha, dialoga, acuerda y convoca;
o sea una política pública que va mucho más allá de hacer obras o dictar
órdenes de cambios en la vialidad.
Otra,
si se trata de disminuir el uso del automóvil particular, lo de la ciclo pista
está muy bien, pero eso de bajar las tarifas de los estacionamientos del centro
es una contradicción, al contrario deben subirlas entre semana y bajarlas solo
sábado y domingo, tal y como para DF
lo acordó su Asamblea de Representantes. Claro, allá se cuenta con transporte
público moderno y de calidad, mientras acá, las calles están congestionadas de
autobuses chatarra que parecen chimeneas y
solo 6 de cada 10 taxis están limpios y en buenas condiciones.
Como se
puede apreciar, los ciudadanos tienen mucho que aportar al éxito de este Plan y
así será si las autoridades no lo colocan como adorno lucidor y de una buena vez por todas se deciden a
poner al alcance de los ciudadanos, mecanismos eficaces de comunicación para
reportar a quien viole las nuevas disposiciones o para que participe y opine de
cómo mejorar las medidas del Plan.
El mejor vigilante de lo público no es uno o
mil burócratas, tampoco un agente de tránsito o los policías (cuya imagen ha
mejorado) sino los mismos ciudadanos.
Los
responsables de la ejecución Plan Movilidad Integral de Xalapa 360,
tan urgente como prometedor, podrán
realizar ajustes inteligentes y oportunos
de ser más receptivos con la ciudadanía
y, en lugar de colgarse meritos, los
comparten con los ciudadanos ejemplares, sean estos niños, niñas, jóvenes,
madres y padres de familia, adultos o adultos
de edad prolongada, (como el suscrito) quien les asegura que para acudir al
centro de Xalapa solo hay un vehículo mejor que un taxi, y es el de lujo, con chofer y gasolina pagada
por otro. Si Usted no dispone de uno así, mejor camine y/o use taxi.
Hace
falta que nuestras autoridades locales y estatales tengan presentes que no hay
nada que cambie más lentamente el ser humano que su mentalidad y hábitos y que
el mono, aunque de ceda se vista, mono
se queda. Por eso en proporción a la
resistencia, debe ser la persistencia en la promoción del cambio y la congruencia es requisito para promover con autoridad, que no es lo mismo que poder.
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