México cuenta con varios subsistemas
para la atención de enfermedades pero carece una cultura de la salud y un
sistema que haga de esta su objetivo central. Presionados por dentro y por
fuera - IMSS, ISSSTE, SSA, - enfrentan severas dificultades financieras y
saturación de la demanda de usuarios, principalmente a causa de la
universalización del derecho a la salud (Seguro Popular). Se añade a ese panorama los cambios en el
patrón demográfico y epidemiológico del que destaca el envejecimiento de la
población y un acelerado crecimiento de las enfermedades crónico degenerativas,
precisamente las más costosas de atender.
A
la primera conclusión a que quiero llevar a mis lectores es la siguiente: no
existe ni existirá suficiente dinero en el gobierno, en sus instituciones de
salud ni en el bolsillo de cada familia para recuperar la salud perdida si no
cambiamos de paradigma y emigramos de la practica curativa a cargo de la
medicina y medico alópata, al paradigma que coloca el respeto por la vida, el
cuidado preventivo de la salud y, junto con esta, a la promoción de modos de
vida saludables basados en el constante mejoramiento de las condiciones
determinantes de la salud.
Es
cierto que gracias a las políticas de salud de las últimas décadas y de los
recursos a ello destinados, los mexicanos avanzamos en el promedio de esperanza
de vida o sea, hoy se vive más años que
hace medio siglo pero no con más calidad de vida en adultos y adultos mayores debido
precisamente a que avanzamos poco en la construcción de modos de vida
saludable.
Si no logramos que la salud sea responsabilidad
múltiple y compartida por todos y cada uno de los integrantes de la sociedad,
remotas o inexistentes serán las posibilidades de pasar de nuestros actuales
subsistemas desarticulados de atención de enfermedades a la meta de mediano
plazo de construir un sistema de seguridad social universal para toda la
población.
El gran negocio de la oferta
globalizada de instrumentos y medicamentos mantiene cautivas a las
instituciones de salud pública determinando la demanda de estas y ejerciendo
una orientación sobre medicada de los derechohabientes, deformación que
oportunamente advirtió el Dr. Enrique Ruelas Barajas Ex Presidente del Consejo Nacional de Salud.
Legalmente la administración del
Presidente Enrique Peña Nieto dispone de unos meses para presentar el Plan
Nacional de Desarrollo; mientras tanto, el Presidente atiende ya la responsabilidad de
fijar objetivos, prioridades y criterios de política al proceso técnico de la
planeación. Así por ejemplo, el mandatario, directamente y a través de la nueva
titular de la SSA, Dra. Mercedes Juan López, ha colocado la orientación de la política de
salud a tono con los acuerdos internacionales suscritos por México.
A ese respecto, en su mensaje
con motivo del día de la enfermera en el Centro Médico Nacional, EPN declaró “La salud es condición básica para el desarrollo integral
de las personas, pero también lo es para toda una sociedad. Gozar de buena
salud es esencial para la vida diaria, permite un mejor aprovechamiento en todo
lo que llevamos a cabo, escolar y el óptimo
rendimiento en el trabajo.
Por eso, la salud no es sólo la
ausencia de alguna enfermedad, sino la plena capacidad del hombre”.
En esa misma ocasión, la titular de
la SSA expresó "estamos comprometidos a hacer de la prevención y de la
promoción, el sello de esta nueva etapa de salud, desarrollando hábitos de vida
y patrones de consumo saludables en la población". También destacó que el gran reto es la emergencia de
enfermedades crónicas no transmisibles, resultado del envejecimiento de la
población, así como del cambio de estilo de vida", y reconoció que se
cuenta con una base sólida para construir la siguiente etapa planteada por esta
administración que es el sistema de seguridad social universal, donde la salud
es uno de los elementos mayores.
Por su parte, el Director General
del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), José Antonio González Anaya,
afirmó que a pesar de los grandes retos financieros y operativos, se cumplirá
con la capacidad médica necesaria, de ampliación de servicios y medicamentos
suficientes en todo el Seguro Social. El
mismo día de la Enfermera, el Presidente anunció importantes apoyos
presupuestales y el compromiso de mejorar la calidad de los servicios.
El reto es mayúsculo para las
instituciones. Va a ser necesaria una sacudida interna y externa del IMSS, del ISSSTE Y DE LA SSA. Mejorar la calidad de
los servicios en las actuales condiciones no solo es un asunto administrativo y
presupuestal, exige una cultura de servicio y el despliegue de acciones que
fomenten la corresponsabilidad de
derechohabientes y de la población en general. También de inclusión de
la salud en todos los programas sectoriales y campañas permanentes de promoción
de la salud.
O sea, tanto en lo individual como en
los programas gubernamentales, hasta ahora, los esfuerzos han seguido una
jerarquía inversa a la necesaria para hacer realidad el estado de salud de la
población como lo recomendó la comunidad internacional desde hace 26 años cuando México firmó ante todas las naciones
del mundo, la Carta de Ottawa Para la
Promoción de la Salud (1986)
Para avanzar en la nueva
orientación de esta política que ya se perfila, tiene sentido impulsar la
gobernanza en la política de salud a fin de emprender estrategias de diálogo y
concertación con y entre todos los actores que intervienen directa o
indirectamente en la salud y, de esa manera, hacer explícitos los compromisos de
todos, tanto en la atención de enfermedades como con la prevención de las
mismas y sobre todo en la promoción de una vida saludable. Sobra decir que los
trabajadores del sector en sus diversas agrupaciones deben estar involucrados
en estos compromisos con la salud y no en abstracto sino
mediante acciones y metas específicas y evaluables.
El modelo a seguir es de
responsabilidad múltiple. Solo si todos hacemos lo que nos corresponde, avanzaremos
en hacer realidad el nuevo paradigma de la salud como expresión de calidad de
vida en cumplimiento cabal de los derechos
sociales establecidos en la Carta Magna.
El IMSS, el ISSSTE, y la
SSA deberán ser ejemplo de servicio público y cobrar autoridad y capacidad para
convocar a la corresponsabilidad a todos los sectores de la sociedad.
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