Por unanimidad, el Consejo General del IFE aprobó las sanciones aplicadas a los partidos
políticos como resultado de las auditorias 2011 llevadas a cabo por la Unidad
de Fiscalización de ese organismo. Falta saber cuáles serán las sanciones
que resulten de las auditorias que se apliquen a los gastos del 2012.
Sorpresa causa a los dirigentes porque lo
que es para el ciudadano común, nada tiene de novedoso el asunto como lo
confirman todas las encuestas realizadas
hasta ahora y en las que aparece de manera reiterada la percepción que coloca a
los partidos políticos en la más baja credibilidad en el manejo de recursos
públicos que les son asignados.
Los dirigentes que se inconformen, podrán
alegar que una cosa son “irregularidades” y otra muy diferente corrupción.
Otros “argumentaran” que no es lo mismo un pecadito de 2 o 50 millones de pesos
que “pecadotes” de cientos o miles de millones; como si se pudiera hablar de
“mini embarazo”, “medio embarazo”.
Pierde tiempo toda defensa, el IFE no hizo más que sacar una pequeña parte en
procura de su propia legitimidad. Auditorias integrales seguramente arrojarían de todo en todas las
cantidades. Lo que hoy se sabe y lo que sabiéndose se oculta, tiene muchos significados:
Los partidos políticos todos,
independientemente de su ideología y principios, son organismos públicos integrados por seres
humanos corruptibles, no por beatos o santos.
Las “irregularidades”, no son obra de la
militancia sino de los dirigentes. La falta de democracia en su interior es la
causa principal, no la única, del manejo de recursos y decisiones en forma discrecional
y contraria a sus reglamentos internos y las normas jurídicas que los rigen.
Una cosa es que las dirigencias nacionales
informen y otra muy distinta es que la militancia cuente con mecanismos que le
permita fiscalizar el uso de los recursos que, en su mayor parte, no proceden de cuotas de sus miembros sino de las asignaciones del
erario público y, en el caso de las campañas, todo mundo sabe que la aportan en
gran medida los mismos candidatos.
Si los partidos políticos quieren preservar
la poca credibilidad de la que aun gozan o creen tener, sus representantes en
el Congreso tendrán que profundizar la reforma política que los obligue a transparentar los recursos que provienen de
nuestros impuestos. De lo contrario
continuaran como simples maquinarias electorales en proceso de
decadencia.
De no contar con una reforma que
transparente y modernice estos organismos, que no se quejen de la creciente
fuerza de los poderes fácticos como los de las televisoras.
LAS MULTAS
PRD: “fue sancionado con 32.6 millones pesos. Tuvo 56 faltas. No pagó las cuotas
de seguridad social de sus trabajadores, impuestos, ni el Infonavit por un
monto de 145 millones de pesos. Tampoco comprobó compras por más de dos
millones de pesos en propaganda utilitaria ni el gasto de 1.2 millones de pesos
en anuncios espectaculares. Presentó facturas presuntamente falsas en sus
informes. Anomalías en la venta de un inmueble por 50 millones de pesos y
además no lo dio de baja en sus activos.
PT: la multa fue aún más alta. Alcanzó 33.7 millones pesos.
Irregularidades en viajes, contratación de hoteles, transportación, impresión
de folletos y cursos. Se omitió justificar más de 9 millones de pesos que
gastados en transportación terrestre y no comprobación por casi 2 millones
supuestamente gastados en cursos y material didáctico.
En el caso del Movimiento Ciudadano, la sanción es de 2 millones 367 mil 473
pesos; giró cheques por 400 mil pesos
sin cumplir con los requisitos legales.
PAN pagará
una multa de 10 millones 187 mil 634 pesos.
PRI 7
millones 745 mil 885 pesos.
PVEM fue
multado con 420 mil 115 pesos y
Nueva Alianza con 229
mil 888 pesos.
El IFE
dio vista de las irregularidades detectadas en las cuentas de los partidos a 29
instancias como la SHCP, el SAT, la CNBV y el IMSS entre otras”. (Claudia Flores,
esmas.com/nacional/496521/)
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